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Coronabulos y el método científico – 5G infecciosos y otros fakes

Con el COVID-19 corren tiempos virulentos. Y no tanto en el sentido vírico de la palabra (que también), como en el sentido informativo: los medios sociales y tradicionales nos saturan constantemente con noticias falsas, incorrectas o incompletas entorno al coronavirus. Se trata de lo que se ha dado en llamar la “infodemia“, cuyo agente infeccioso es el “coronabulo“. ¿Y qué tienen que ver los coronabulos con el método científico?

Pues que el método científico es una excelente vacuna contra ellos bulos de la infodemia.

Cuando estaba en el primer año de ingeniería, el profesor de Física nos explicó que los físicos son enemigos de los matemáticos; pero que los matemáticos y los físicos tienen un enemigo común: los ingenieros. Y puede que sea cierto: los ingenieros no somos científicos puros; somos los hijos bastardos de la Ciencia (aunque creo que también somos sus hijos favoritos). Bastardos o no, los ingenieros que editamos este blog también nos consideramos científicos. Y como tales, es nuestra obligación (como lo hemos hecho otras veces) desmentir la pseudo-ciencia y las fake news científicas o tecnológicas.

Uno de los coronabulos más interesantes desde el punto de vista de las Telecomunicaciones es el que asevera que la tecnología 5G es capaz de propagar el virus o de deprimir el sistema inmune de los seres humanos. La Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante (ICNIRP), rechazó estas teorías manifestando que no hay evidencia de que las redes de telefonía celular provoquen enfermedades. Sin embargo, eso no impidió que a comienzos de abril varias personas salieran a la calle en Reino Unido para quemar torres de telefonía (en ciudades donde ni siquiera existe todavía el 5G).

¿Cuántas de esas personas se preguntaron antes de salir a la calle con antorchas si lo que estaban escuchando era un bulo?

¿Existe una receta definitiva para desmentir cualquier tipo de bulo?

Sí, existe prácticamente desde la época de Aristóteles. Es el “método científico” y es precisamente lo que hace a la Ciencia lo más cercano a la “verdad” que puede conocerse. Digo “lo más cercano a la verdad” y no “la Verdad“, porque los conocimientos que genera el método científico se consideran verdaderos en tanto que falsables, reproducibles, repetibles y sean capaces de predecir un comportamiento esperado. Es decir: una teoría es verdadera mientras se pueda demostrar:

Todo lo que no se puede demostrar por el método científico es pseudo-ciencia. O como mucho, una opinión.

Dicho así puede resultar obvio, pero el tema es mucho más intrincado de lo que parece. Por ejemplo, algunos investigadores creen que la famosa Teoría de Supercuerdas no se puede probar completamente falsable ni que tenga poder predictivo. Esto dejaría a la teoría de Cuerdas a la altura de las pseudociencias y de las ciencias esotéricas. Es decir, a la altura de los fans…

  • de la Energía Libre
  • del Tarot
  • de la Tierra Plana y de la Tierra Hueca
  • del calendario Maya
  • de la Parapsicología
  • de la Acupuntura
  • etcétera

¿Y si deja ahí a Sheldon Cooper, dónde dejaría esto al cuñado que afirma categóricamente que Bill Gates ha creado el virus o que la radiación de las antenas 5G es capaz de “transmitir” el coronavirus?

Cómo usar el método científico para desmentir coronabulos

El método científico consta de una serie de pasos que, en resumen, abarcan desde la observación de fenómenos naturales, la postulación de una hipótesis, hasta su validación mediante la experimentación.

Si a la hora de comunicar un hallazgo te saltas algún paso, no estás proporcionando una teoría, sino una hipótesis, una construcción mental sesgada. Y la mayoría de las veces, conociéndonos como nos conocemos, un titular que has leído por encima en Facebook.

Por ejemplo, cuando alguien dice “que la radiación 5G transmite coronavirus o reduce el oxígeno” lo comunica sin una base inductiva sólida o sin haber hecho un experimento que corrobore esa hipótesis, está soltando un bulo como un castillo.

¿Pero debemos corroborarlo todo?

SÍ. O al menos deberíamos.

Es cierto que como ciudadanos de a pie no tenemos los recursos necesarios para reproducir por nosotros mismos todos los experimentos que confirman las teorías científicas que nos encontramos por ahí.

Pero sí podemos, gracias a Internet, investigar la procedencia de esa noticia: su fuente y los fundamentos científicos demostrados y demostrables en los que ésta se apoya.

  1. Si para empezar una noticia carece de fuentes o referencias, lo mejor que puedes hacer es olvidar lo que acabas de leer.
  2. Si encuentras la fuente, puedes investigar si la publicación se ha hecho en algún medio reputado. En el caso del ejemplo del 5G infeccioso, podríamos comprobar si hay alguna publicación en la ITU (International Telecommunication Union) o en el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) que corrobore alguna factible transmutación de material biológico en ondas electromagnéticas…
  3. Comprueba las condiciones en las que se han diseñado los experimentos, si son replicables, si se ha utilizado y recopilado una cantidad razonable de datos de calidad.
  4. Comprueba si otros investigadores han podido reproducir los mismos resultados utilzando ése u otros experimentos semejantes.

En pocas palabras: comprueba en qué medida la fuente ha seguido el método científico para elaborar su teoría.

Si has leído alguna noticia científica acerca del coronavirus que no esté basada en ningúna evidencia, lo mejor que puedes hacer es descartarla, denunciar el bulo y sobretodo no compartirla.

¿Deberíamos creer en las fuentes oficiales como la OMS o el Gobierno?

Las fuentes oficiales me parecen mucho menos sospechosas que cualquier cosa que podemos leer en Twitter, o que la opinión de tu peluquera Antonia (que se pasó la cuarentena formándose como experta en virología).

Sin embargo (y esto sí es una opinión), no creo que debamos tragarnos todo lo que nos dicen esas fuentes. Porque el hecho de que sean oficiales no significa que sus certezas provengan siempre de la evidencia científica. Así, en el transcurso de esta pandemia hemos visto cómo en las comunicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de los gobiernos (desde el chino hasta el español) han habido graves contradicciones e inconsistencias que sólo se explican con deficiencias en la aplicación del método científico.

Y no les culpo: los gobiernos deben tomar decisiones de vida o muerte sin disponer de suficientes datos (esto es, sin suficiente evidencia). Todo eso mientras hacen equilibrios con la opinión pública en este absurdo “juego de tronos” que se apalanca precisamente en coronabulos y fakes.

Sólo sabemos que sabemos muy poco

Personalmente, no sé si existe una forma óptima de lidiar con la infodemia, pero sí tengo claro que todo es mentira hasta que se demuestre lo contrario. Opino que a pesar de toda la investigación acelerada, aún hay pocos datos experimentales que nos permitan hacer afirmaciones que ya escuchamos en la prensa, como por ejemplo:

  • el coronavirus es estacional y ha venido para quedarse
  • el COVID19 es un arma biológica de China
  • el virus no será peligroso cuando toda la población se inmunice (tras haberse infectado)

Ser un escéptico a veces resulta agotador y lo mejor es desconectarse de esta avalancha de desinformación. Tal vez mantenerse informado sólo de las decisiones gubernamentales que puedan afectar a nuestro día a día y, sobretodo, no dejar nunca de preguntarnos ni de investigar qué hay de cierto en todo lo que vemos, leemos y escuchamos.

La ciencia es lo único que nos sacará de ésta, y debemos protegerla entre todos con espíritu crítico y con pa-ciencia.

Ángel Hita Albarracín

Tecnófilo irreparable y aficionado a las letras. Por lo primero me hice Ingeniero de Teleco y, en cuanto a lo segundo, leo por encima de mis posibilidades. De vez en cuando escribo aquí sobre telecomunicaciones, RF, electrónica, software y ciencia en general. En mi tiempo libre cacharreo con Machine Learning, IoT, Arduino, astronomía e impresión 3D.

2 comentarios

Deja un comentario

    • Hola Antonio JL,

      sin embargo, si algo no es demostrable tampoco es verdadero. El problema viene cuando se predica en sentido contrario a la evidencia científica.

      Muchos científicos han ardido en la hoguera de forma literal o figurada por defender sus teorías; otros dedican su vida a investigaciones que resultan estériles. A mí no me parece que la ciencia sea una zona de confort.

Ángel Hita Albarracín

Tecnófilo irreparable y aficionado a las letras. Por lo primero me hice Ingeniero de Teleco y, en cuanto a lo segundo, leo por encima de mis posibilidades. De vez en cuando escribo aquí sobre telecomunicaciones, RF, electrónica, software y ciencia en general. En mi tiempo libre cacharreo con Machine Learning, IoT, Arduino, astronomía e impresión 3D.

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