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¿Debería aprender a Programar todo el mundo en el Futuro?

Leonardo Da Vinci sin duda también habría sido programador si hubiera nacido en nuestra época

La respuesta es no. ¿Quieres saber por qué? Corría el año 1504, en pleno Renacimiento, cuando se le planteó a Leonardo Da Vinci una pregunta similar en los siguientes términos: En el futuro, ¿debería aprender a pintar todo el mundo? A lo cual el genio contestó que no, que pintar es un arte y uno debería hacerlo solo si de verdad lo ama.

Pues con la programación ocurre igual. Es cierto: programar no es para cualquiera. Uno debe amarlo con auténtica vocación, como si de un arte se tratara. Al menos si te quieres dedicar a ello de por vida…

Retrocedamos ahora unos 300 años: Newton y Leibniz descubren el cálculo diferencial. Sin aquel descubrimiento, no podríamos entender el mundo tal y como lo entendemos hoy día: casi toda la tecnología moderna está basada, en gran medida, en nuestra capacidad para trabajar con diferenciales e incrementos infinitesimales. Aún así, a la mayoría de la gente de a pie le cuesta entender una expresión como ésta:  

¿A que puedes disfrutar de una vida tecnológicamente plena sin saber derivar o integrar? De la misma nuestros descendientes podrán ser felices sin necesidad de entender cómo funciona la programación.

Programar es bueno para el cerebro

Actualmente existe un movimiento global liderado principalmente por Code.org y CodeAcademy que promueve la enseñanza de la programación informática en las escuelas. Ya en el año 1986, un artículo  explicaba en sus conclusiones que los niños que programaban desde educación infantil demostraron mayor capacidad de atención, más autonomía, mayor placer por el descubrimiento de nuevos conceptos, y mejores resultados en pruebas de matemáticas y resolución de problemas. Estudios más recientes  han demostrado que también tiene un impacto positivo en la creatividad y respuesta emocional de niños con dificultades de aprendizaje, así como en el desarrollo de las habilidades cognitivas y socioemocionales.

Por otro lado, programar no solo es divertido y mantiene en forma nuestro cerebro, sino que permite desarrollar áreas cognitivas que también utilizamos cuando aprendemos otro idioma. Escribir código para resolver problemas es, en cierto modo, hacer pesas con el cerebro.

Una cuestión de Cultura General

Dejando de lado el hecho de que se puede sobrevivir y ser feliz sin saber escribir un bucle while y que por ello nunca serás considerado analfabeto, opino que todo el mundo debería ser capaz de programar un Hola Mundo en al menos un lenguaje de programación.

Es cierto que la gente cada día utiliza más la tecnología – smartphones, ordenadores, aplicaciones… – y es por ello que todo el mundo debería tener unas nociones básicas de informática. Pero de la misma forma en la que uno debería tener unas nociones de mecánica por si el coche un día te deja tirado en mitad de la carretera. ¿Significa eso que para conducir necesitas tener algún conocimiento mínimo de mecánica? En absoluto. Pues con la programación ocurre y ocurrirá exactamente lo mismo. Se trata pues, de una cuestión de cultura general.

Citando al polémico Robert Heinlein:

[blockquote]A human being should be able to change a diaper, plan an invasion, butcher a hog, conn a ship, design a building, write a sonnet, balance accounts, build a wall, set a bone, comfort the dying, take orders, give orders, cooperate, act alone, solve equations, analyze a new problem, pitch manure, program a computer, cook a tasty meal, fight efficiently, die gallantly. Specialization is for insects[/blockquote]

Ventajas socioculturales que conlleva aprender a programar

En el siglo XXI existen beneficios adicionales para el conocedor del arte de la programación. Para empezar, se disponen de más oportunidades de empleo: uno de los perfiles con menos desempleo en todo el mundo es el de programador. Saber programar podría garantizarte un plato de habichuelas de por vida. También es una excelente base para emprender una TIC: un lenguaje de programación te permite desarrollar productos y servicios basados en código fuente, ya que miles de grandes negocios han surgido así. Por último, nos ofrece una adaptación más rápida al estilo de vida actual: programar implica interiorizar una serie de conocimientos que nos ayudan a integrarnos en una sociedad cada día más digitalizada. Nuestros hábitos socioculturales están cambiando: desde hacer un trámite burocrático a hacer la compra. El programador tiene más capacidad para la supervivencia 2.0.

Conclusión

Está claro que programar no será necesario para desenvolverse en la sociedad del futuro. La tecnología se vuelve cada día más compleja, pero también más usable: los engranajes son cada vez más transparentes para los usuarios. Y sin embargo, parece que unas nociones de programación nos harían personas más inteligentes, más cultas, más adaptadas y por tanto más felices.

Y ahora vosotros…

¿Pensáis que todo el mundo debería aprender a programar en el futuro? ¿Se puede ser feliz sin saber programar? ¿Pensáis que se trata de una habilidad para frikis e inadaptados, o por el contrario es el siguiente escalón de la alfabetización?

 

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