[Audiopost] Cómo darte permiso para Triunfar: el problema de querer gustar a todos

al exito no se le pide permiso

Hace un par de meses, fui diagnosticado con una rara enfermedad que ha reducido mi esperanza de vida a un 67% respecto de una persona sana. Puede parecer un duro golpe. Sin embargo, me ha servido para meditar con seriedad acerca de una pregunta tan tópica como típica:

¿Qué harías si te quedaran unos meses de vida?

La pregunta es jodida.

Pero tratar de encontrar una respuesta me dio una gran oportunidad de crecimiento personal: por ejemplo, me ha ayudado a reestructurar mis metas, a revalorizar mi tiempo, mi compañía, etcétera.

Hay muchas cosas que quisiera compartir con vosotros sobre esto – y prometo que lo haré -, pero hoy sólo quiero hablar de esas cosas que NO hice por miedo a dejar de gustar a personas que me importaban – e incluso a personas que ni siquiera me importaban.

He tenido la oportunidad de estudiar y pensar mucho sobre este tema. Y he aquí la lección más importante que pude aprender de ello: intentar gustar a todos es una de las trampas más peligrosas que existen.

Porque…

¿…sabes lo que pasa cuando buscas la aprobación en lugar del triunfo personal?

Pues que acabas pidiendo permiso al éxito. Y que yo sepa, nadie ha triunfado así nunca.

Desde que salí del hospital hace unos meses he pensado muchas cosas. Y podría asegurar que si no hubiera estado durante buena parte de mi vida tan pendiente de lo que otros pensaran de mí, a estas alturas probablemente habría visto más amaneceres en más países, ganaría el doble de dinero, habría progresado más intelectualmente y quizás no habría sufrido un problema grave de salud a la edad de 28 años.

¿¿¿Qué??? ¿Me estás diciendo que la necesidad de aprobación y validación puede reducir tu inteligencia, tu esperanza de vida o tu nivel de riqueza?

Sí, te estoy diciendo justamente eso…

Todos queremos que nos quieran

Es fácil creer y pretender que no necesitamos la aprobación de nadie. Pero he aquí un hecho psicológico demostrado:

Tenemos una necesidad innata de ser amados.

Queremos que nuestro autoconcepto sea validado por nuestros padres, hermanos, jefes, amigos, clientes, followers e incluso por gente que nos importa un carajo.

Así pues, en mayor o  menor medida, casi todas las personas somos vulnerables emocionalmente a la presión social. De hecho, ciertos estudios coinciden en que el 85% de nuestra felicidad depende de las relaciones que entablamos con los demás.

No es de extrañar, por tanto, que temamos ser criticados o no encajar en la manada. De hecho, según una reciente investigación en el campo de la genética del comportamiento humano, existe un fuerte componente evolutivo que nos predispone a ello.

Tu miedo a la Paliza Paleolítica

Esta necesidad de encajar entre nuestros semejantes no es algo de lo que haya que avergonzarse. Pasa en las mejores familias…

También pasaba en las mejores familias hace 50.000 años. Resulta que cuando alguno de nuestros ancestros destacaba sin el permiso de la tribu, hacía tambalear la jerarquía de poder; y eso se traducía, invariablemente, en el riesgo a morir: ya fuera a manos de un guerrero dominante, o debido a la expulsión de la tribu.

¿Y de qué cavernícolas crees que somos descendientes?

  • a) De los que destacaban y morían apaleados
  • b) De los que pasaban desapercibidos a pesar de ser auténticos cracks

Correcto. La mayoría descendemos de homo sapiens tímidos y algo sosos. He aquí la principal razón por la que el ser humano transita hoy, pese a su gran potencial, por un desierto de mediocridad.

Pero volviendo al tema.

Resulta que tu mente subconsciente aún cree que vivimos en pleno Paleolítico. Y desea que sobrevivas a toda costa. Así que, si se da cuenta de que te estás volviendo demasiado “llamativo”, tratará de disuadirte con susurros protectores. Pasarás vergüenza. Dudarás de ti. Te hará sentir incómodo.

En definitiva, te convencerá de que se vive mucho mejor siendo un Don Nadie…

¿Pero qué sentido tiene que en el siglo XXI nos siga afectando la opinión de personas que no nos importan y a quienes no les importamos? ¿Por qué permitimos que otros influyan en nuestra agenda?

Como decía: el subconsciente piensa que aún siguen en pie los protocolos obsoletos de nuestro pasado tribal: tenemos miedo del ostracismo y de la paliza…

Pero por suerte sólo son imaginaciones nuestras… al menos casi siempre.

Por desgracia, también habrá gente que tratará de ponerte la zancadilla cuando te encamines hacia el éxito.

¿Por qué muchas de las personas que te rodean no quieren que triunfes?

Simple y llanamente: por envidia.

Porque ver a otro perseguir sus metas, les recuerda que ellos no tienen ninguna o que no están haciendo nada para lograrlo, o que han fallado en todos sus intentos.

Tu lucha por el éxito es un reflejo de su fracaso.

Para colmo, esta gente suele sentirse bastante mal por albergar deseos tan mezquinos, aunque por otra parte no pueden evitarlo: sonreirán con hipocresía o condescendencia mientras te obstaculizan el ascenso – si es que pueden. Y si no pueden, se contentarán con burlarse.

Como he explicado antes, es un sentimiento instintivo y complicado. Mi consejo es que no centres tu energía en ellos. Perdónales de antemano y haz lo posible para sortear sus objeciones con la discreción y habilidad de un ninja.

A menudo, estas personas que te sabotean son quienes tienes más cerca: familia, compañeros, amigos… Ellos te quieren.

¿Y si te quieren como es que te sabotean?

Precisamente por eso. Su amor les obliga a intentar protegerte de la misma forma que tu subconsciente desea hacerlo. Son los mismos mecanismos evolutivos de los que hemos hablado antes. Y sin embargo, te están haciendo un flaco favor. Por eso…

Debes proteger tus sueños, especialmente de las personas que más te quieren. 

Hay una parte de la película “En busca de la felicidad” (2006) que me gusta mucho porque invita a reflexionar sobre esta frase:

Recuperando tu locus de control

¿Te molesta que te critiquen? Pues déjame decirte algo:

Sólo hay una cosa peor que una crítica destructiva: un aplauso demasiado fuerte.

El problema de que nuestro autoconcepto aumente o disminuya en función de alabanzas o críticas es que establece un locus de control fuera de nuestro alcance. El locus de control es un rasgo de la personalidad formulado por el psicólogo Julian B. Rotter en 1966, y se define básicamente como la percepción que tenemos sobre el control de nuestra propia vida.

Si sentimos que podemos controlar nuestro destino, significa que tenemos un locus de control interno poderoso, y ello nos hace más fuertes ante la presión social.

Adivina la moraleja de la siguiente fábula:

Había una vez un pajarito que anidó bajo una ventana. Todas las mañanas despertaba a Juan con su maravilloso trino. Y todas las mañanas, Juan le hablaba desde su ventana:

— Oh, hermoso pajarito. Gracias por tu maravilloso trino.

Pero el pájaro seguía con su alegre jolgorio, ajeno a la gratitud de Juan. Un domingo por la mañana, Juan se despertó de mal humor. Entonces abrió la ventana y gritó:

¡Pajarraco bastardo! Contigo no hay quien descanse un domingo. Detén ese ruido de una maldita vez.

Y acto seguido le arrojó una zapatilla. El pájaro la esquivó (por las plumas) y guardó silencio un momento, sorprendido. Sin embargo, se encogió de alas y siguió haciendo lo que mejor se le daba: trinar como un campeón.

¿Qué habría ocurrido si el pájaro  se hubiera dejado llevar por las alabanzas o por las críticas de Juan? Se habría convertido en un atrapado más.

¿Y queremos eso en nuestra vida? ¿Vamos a permitir que nuestras emociones dependan de algo tan volátil como es la opinión ajena?

¿No será mejor agarrar el timón de nuestras emociones, cultivando un poderoso locus de control interno?

No hay color…

¿Cómo darte permiso para Triunfar?

¿Has escuchado alguna vez eso de que es mejor pedir perdón que pedir permiso?

Bien, pues están en lo cierto.

Si tienes un locus de control interno poderoso, tienes tu destino en tus propias manos. Y si tienes el control de tu destino, tienes el de tu felicidad, el de tu éxito y de prácticamente cualquier cosa que desees.

Pero tomar conciencia de esto no es suficiente, debes tomar una decisión. Toma la decisión de perseguir el éxito desde ya. Para esto no hay un atajo rápido. Tienes que reflexionar sobre lo que TÚ quieres de verdad, tienes que visualizar hacia dónde quieres ir, trazar un plan y, sobretodo, estar dispuesto a pagar el precio.

Así pues, repite conmigo este mantra:

Desde hoy me comprometo a hacer lo que me dé la gana y a perseguir mis sueños.

Si alguna vez te sorprendes a ti mismo divagando sobre lo que tu padre o tu madre pensarían de esto o de aquello, sencillamente pronuncia un potente NO mental. ¿Acaso persigues tus sueños para impresionar a otros, o los persigues para alcanzarlos?

¿Esperas que alguien te dé permiso para triunfar?

Pues déjanos recordarte algo…

Al éxito no se le pregunta, se le arrastra de las orejas

Así que trabaja para merecerlo. Porque si de verdad lo mereces, antes o después, el éxito será una consecuencia inevitable. Aunque incomodes a tu tía, a tu jefe, al Papa… Aunque no dejes a nadie indiferente (es más, especialmente si no dejas a nadie indiferente).

¿Quién sabe? Quizás algún día también podrás usar ese criticismo a tu favor. ¿Crees que Donald Trump no es consciente de la antipatía que genera? Sin duda, ese tipo sabe sacar partido de la animadversión que despierta.

Convierte la aprobación ajena en tu juguete, aprende a utilizarlo en tu favor y recupera tu locus de control interno.

Después de todo, un león no se preocupa por la opinión de las ovejas, ¿no?

Pero…

¿Y si fracasas después de todo?

Hace poco leí una frase de motivación que no me dejó indiferente. Decía algo así: “No dejes que una frase de motivación arruine tu día de mierda“.

Bromas aparte.

Las típicas citas de motivación sobre el fracaso, aunque tengan razón, están tan machacadas por los atrapados de siempre, que han acabado perdiendo todo su significado. Es cierto que debes fracasar un millar de veces antes de lograr una victoria completa, que el concepto de fracaso, al menos desde el punto de vista Europeo, se ha estigmatizado hasta un punto que nos aterra e incluso incrementa la presión social.

Y no obstante, aún podemos dar a esto una vuelta de tuerca:

Fracasa como un ganador.

Porque si todavía crees que tu destino es fracasar, al menos hazlo estrepitosamente. Pero no fracases a medias. Fracasa contra todos y a pesar de todos.

Porque si pides permiso al éxito, créeme, éste se reirá en tu cara. O peor aún: te pondrá la zancadilla.

Date permiso para triunfar. Nadie más puede dártelo.

Previous Todo lo que deberías saber para diseñar Radioenlaces XPIC
Next 4 razones para usar GIT

About author

Angel
Angel 161 posts

Creció viendo McGyver y ya de niño tenía muy claro en qué quería convertirse: inventor. Supuso que estudiar Ingeniería de Telecomunicación sería un buen camino para ello. Emprendedor y aventurero, bajo los circuitos y transistores le late un corazón de escritor.

You might also like

Podcast 0 Comments

Podcast de Tecnología #1: ¿Qué hacer si nos roban el teléfono móvil?

Te llevas las manos al bolsillo y no está… Lo buscas por todas partes y no lo encuentras… ¿Te han robado el celular? En este primer programa de radio os

2 Comments

  1. WSN
    Febrero 27, 09:40 Reply

    Bonito relato =D

  2. Elisa - Amarres
    Enero 04, 16:15 Reply

    Un gran Audiopost, yo intenté triunfar con mi blog que habla sobre amarres y hechizos de amor y aquí estoy hoy en día con más de 10.000 visitas diarias en mi blog. Gracias a cada uno de los consejos que dan en este post, me encanta Bbits :) ¡feliz año nuevo!

Leave a Reply